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06 de maig 2021

"Es necessitarien 4 pàndemies per atenuar el canvi climàtic"

El món sencer es troba ja en un canvi climàtic. Els fenòmens atmosfèrics són cada vegada més freqüents i intensos, i es preveu que es multiplicaran en els pròxims anys si no s'atura l'escalfament global. [...] Els escenaris de futur són preocupants, tant per les seves conseqüències en el medi ambient com en la nostra societat. El canvi climàtic té un impacte que anirà en augment sobre la gran majoria dels sectors productius, com el turisme, l’agricultura o la producció d’aliments. A més a més, es veuran afectats també el mercat immobiliari, la indústria o la generació d’electricitat, entre altres. Tendim a pensar que el canvi climàtic és un problema llunyà, però no és així. Cal que prenguem consciència abans que sigui irreversible.

El biòleg Fernando Valladares, expert en l'escalfament global, ha participat en el congrés MadBlue, i ha anunciat el següent: Harían falta cuatro parones como el de la pandemia para llegar al objetivo de reducir las emisiones un 23% en 2030.

Fernando Valladares (professor d'investigació de l'CSIC) participant en el MadBlue.

El País, 25-04-2021

A Fernando Valladares le gusta salir a correr por la montaña: aunque a veces le cueste ponerse en marcha, cuando ya está trotando por ahí comprende esa maravilla que es hacer ejercicio físico, sobre todo si es en plena naturaleza. Ese deslumbramiento ante lo natural lo experimentan muchos, pero es que Valladares además es ecólogo, de modo que tiene la mirada entrenada para ver los efectos del deterioro del medio ambiente ocasionado por los humanos. Ve que falta flora, que falta fauna, que falta nieve. Y eso importa.

“La biodiversidad cumple tantísimas funciones en los ecosistemas que solo podemos cuantificar un pequeño porcentaje: polinización, filtrado de agua, regulación, etc… A veces solo percibimos esas funciones cuando fallan, al mermarse la biodiversidad”, explica el investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN). Una de esas funciones es, precisamente, ejercer como protección contra pandemias como la que ahora enfrentamos. “Las zoonosis son parte de un ecosistema alterado”.

Sobre la pérdida de biodiversidad y cambio climático ha hablado Valladares en el Centro de Cultura Contemporánea Conde Duque, como parte del congreso MadBlue que se centra en la cultura y la innovación en torno al desarrollo sostenible. Según explica, la pérdida de biodiversidad, la contaminación y el calentamiento global son tres procesos puestos en marcha por el ser humano que discurren paralelamente interaccionando de manera compleja, y que no van a traer nada bueno. “El concepto de Antropoceno, aunque no hay consenso en cuanto a su precisión geológica, es muy útil para entender lo que está pasando: procesos planetarios producidos por la humanidad que dejamos en herencia a las siguientes generaciones”.

El canvi climàtic és cada cop més evident.

Respecto al cambio climático, la cosa no va bien. La ONU publicó esta misma semana un informe que revela que el cambio climático ni siquiera ha sido frenado en 2020, el año en el que el mundo se paró por la pandemia: los indicadores incluso han empeorado. Hay mayor temperatura, mayor deshielo, mayor concentración de gases de efecto invernadero. “Harían falta cuatro parones como el de la pandemia para llegar al objetivo de reducir las emisiones un 23% en 2030”, dice Valladares, “esto nos da una idea la magnitud de la tarea que tenemos por delante. Pero a mí me gusta ser optimista”. La actual Ley de Cambio Climático y Transición Energética le parece que nace ya poco ambiciosa, pero es un buen marco jurídico del que partir, que incluye las posibilidades de mejora. A su juicio le falta regular mejor las emisiones o concretar mejor las ayudas fiscales a las actividades sostenibles.

“Es importante que aprendamos a compaginar el objetivo del desarrollo económico con la protección del medio ambiente”, dice el científico, “es complicado como batir los ingredientes para hacer mayonesa: es fácil que se corte”. En este proceso tiene suma importancia un cambio conceptual y de lenguaje: tenemos que reaprender qué es desarrollo, qué es progreso, etc. “Indicadores como el Producto Interior Bruto (PIB), que solo tienen en cuenta lo económico y no otras cuestiones, ya no nos sirven”, señala Valladares.

Según vaya avanzando el cambio climático habrá que enfrentar diferentes olas de negacionismo, sobre todo porque muchas veces es difícil conectar, tanto científicamente como dentro de la mente de las personas, los futuros eventos catastróficos (como ocurrió con el temporal de Filomena). Hay los que niegan la existencia del calentamiento global. Hay quien dice que es imparable y que no debemos intentar hacer nada, que ya veremos. “En Vox, por ejemplo, están en una fase primigenia de negacionismo, diciendo que existe el calentamiento, lo que es una obviedad, pero que no está causado por el ser humano”, explica el científico.

“A lo largo de la historia se ha ido poniendo la ciencia al frente según ha ido conviniendo”, dice Valladares, “en los primeros momentos de la pandemia fue así, luego ya entraron otras consideraciones políticas o económicas. Aun así, creo que la ciencia siempre ha de ser tenida en cuenta, siempre tiene que ser parte de la solución”. La pandemia ha puesto a prueba a la ciencia y, sobre todo, a la confianza pública en la ciencia. Más que nunca se entiende la importancia de que se divulgue el conocimiento científico y el pensamiento crítico, actividad en la que Valladares se ha volcado notablemente, escribiendo en medios, manteniendo una nutrida página web o dando charlas como la de MadBlue.

Ha dado un paso al frente, cosa con la que algunos científicos tienen recelo, porque ven que es necesario perder precisión a la hora de divulgar sus hallazgos. “A mí me interesa mucho ahora la conexión de la ciencia con la cultura, con el arte. Estamos viendo que es difícil el cambio social basándose solo en la racionalidad: para llegar a la gente hay que apelar también a la emoción”, concluye el biólogo.

 

14 de maig 2020

Coronavirus i canvi climàtic: per què la pandèmia no és realment tan bona per al medi ambient

La NASA ha detectat que l'actual pandèmia ha provocat una important disminució en l'emissió de CO₂, concretament la més important de la història, ja que hi ha menys avions i cotxes a les vies. Però no només han disminuït les emissions de gasos, Els sismòlegs han notat que el planeta fins i tot està vibrant menys. Ja que les mesures contra el coronavirus estan causant que la Terra vibri menys. Però, tot és tan positiu com sembla?
En les xarxes socials circulen imatges d'aigües que es veuen més cristal·lines i animals que ara passegen feliços per les ciutats sense humans al seu voltant.
Tot i això, l'ONU va alertar fa uns dies que el COVID-19 no té cap conseqüència positiva pel medi ambient, ja que aquestes disminucions són només temporals.
D'altra banda, L'ONU, per part seva, afirma que com a resultat de la pandèmia hi haurà un augment de perilloses deixalles mèdiques. A més, quan l'economia es recuperi, tornarem a les pràctiques d'abans, és per això que qualsevol impacte ambiental positiu que sorgeixi d'aquesta avorrible pandèmia ha de ser un canvi en els nostres hàbits de producció i consum cap a un ambient més net i ecològic.

BBC Mundo, 11 de Maig 202

El coronavirus está teniendo un efecto sobre el planeta.

Los datos son contundentes: la pandemia del coronavirus ha generado la mayor caída en la emisión de CO2 de la que se tenga registro en la historia.

"Ninguna guerra, ninguna recesión, ninguna otra pandemia, ha tenido un impacto tan dramático en las emisiones de CO2 durante el último siglo como el que ha logrado el covid-19 en pocos meses", escribió recientemente Matt McGrath, corresponsal de medio ambiente de la BBC.

Hay menos aviones en los cielos y menos autos en las vías. El consumo de energía ha bajado. La NASA ha detectado desde el espacio la disminución de gases contaminantes en la atmósfera.

Los sismólogos han notado que el planeta incluso está vibrando menos. En las redes sociales circulan imágenes de aguas que se ven más cristalinas y animales que ahora pasean felices por las ciudades sin humanos a su alrededor.
Cómo las medidas contra el coronavirus están causando que la Tierra vibre menos

La situación, sin embargo, puede que no sea tan alentadora, según los expertos.
"El covid-19 de ninguna manera tiene un lado positivo para el medio ambiente", escribió hace unos días Inger Andersen, directora del programa ambiental de la ONU.



Ante la ausencia de humanos, los animales recuperan sus espacios.

"Los impactos positivos visibles, ya sea la mejora de la calidad del aire o la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, no son más que temporales, ya que se deben a la trágica desaceleración económica y al sufrimiento humano", dijo Andersen.
¿Cuál será la especie dominante si los humanos nos extinguimos?

¿Qué alivio está recibiendo el planeta y qué se puede esperar a medida que la humanidad trate de volver a la normalidad luego de la pandemia?
Un respiro histórico

Varios análisis indican que estamos viviendo una caída sin precedentes en la emisión de CO2, uno de los principales gases contaminantes que causan el cambio climático.
"Estamos ante la amenaza de una extinción y la gente ni siquiera lo sabe"

En los últimos 100 años varias crisis han significado una disminución de las emisiones de CO2 derivadas del uso del petróleo, gas y carbón. Así ocurrió durante la epidemia de gripe española, la Gran Depresión y el fin de la Segunda Guerra Mundial.

La caída más fuerte, sin embargo, la ha causado el coronavirus en pocos meses.



La Agencia de Energía Internacional (EIA, por sus siglas en inglés), estima que en 2020 el mundo usará un 6% menos de energía, lo que a su vez lleva a una caída de las emisiones de CO2.

Eso equivale a que se deje de utilizar toda la demanda energética de India, un país industrializado con casi 1.700 millones de habitantes.

La caída global de la demanda de carbón será de un 8%.

Varios análisis del portal especializado Carbon Brief muestran que este año las emisiones de CO2 disminuirán entre un 4% y 8%, lo que representa entre 2.000 y3.000 millones de toneladas menos de este gas en la atmósfera.
Los 2 grandes escenarios mundiales que plantean algunos expertos para después de la pandemia de coronavirus

“Esto es un shock histórico para todo el mundo energético”, dice Fatih Birol, director de la IEA en un comunicado.
Cielo y tierra

La mayor caída en las cantidades de CO2 proviene de la disminución del transporte terrestre.

La industria aeronáutica ha tenido una caída histórica.

A nivel global, hasta marzo de 2020 el promedio de transporte terrestre había disminuido 50% respecto al mismo período de 2019.

El tráfico aéreo también se ha desplomado.

En Europa se han cancelado el 90% de los vuelos respecto a 2019. En Estados Unidos, cerca del 50% de los aviones se han quedado en tierra en comparación al año pasado.

La emisiones provenientes de los aviones, sin embargo, representan solo el 3% del total global, según explica Robbie Andrew, investigador del Centro Internacional para la Investigación Climática y Ambiental (Cicero).

“Si bien las reducciones relativas en el transporte terrestre son menores que las del transporte aéreo, las reducciones absolutas del terrestre son mucho más significativas", dice Andrew.

Los satélites de la NASA han detectado la disminución de gases contaminantes.

Desde febrero, los satélites de la NASA han detectado caídas de entre el 20% y el 30% de las emisiones de emisiones de dióxido de nitrógeno en algunas regiones de países golpeados fuertemente por el coronavirus, como Italia, China y Estados Unidos.

El dióxido de nitrógeno es un gas nocivo emitido por motores de vehículos, plantas de energía y complejos industriales.
¿Vamos hacia un planeta más verde?

En algunos países ya se han comenzado a ver iniciativas en favor del ambiente impulsadas por el coronavirus.

En París, por ejemplo, se están habilitando 650 km de “ciclovías corona”. En Milán se anunció un ambicioso plan para reducir el uso de autos y priorizar a peatones y ciclistas, como respuesta a la crisis causada por el virus.

La crisis del petróleo también podría impulsar cambios.

“Los precios del petróleo se han desplomado y eso causa un gran impacto. Hay preguntas legítimas sobre si esa industria alguna vez se recuperará”, le dice a BBC Mundo Robert Kaufmann, director del programa de energía y medio ambiente de la Universidad de Boston y especialista en el mercado del petróleo.


“Estamos viendo lo volátil que puede ser el precio de los combustibles fósiles”, dice Kaufmann.

“Quizás la gente ahora evitará proyectos que dependan del petróleo preguntándose: ‘ok, el precio está bajo ahora, pero volverá a subir, ¿vale la pena tomar ese riesgo’?”.
Un dilema complejo

El panorama, sin embargo, es más complejo.

China y EE.UU., las dos superpotencias, han visto cómo la pandemia destruye su economía.

Como explica Roger Harrabin, analista de medio ambiente de la BBC, ambos países están desesperados por volver a los niveles de producción anteriores al virus, así que sus líderes pueden pensar que la manera más segura de lograrlo es recurriendo a los viejos y confiables combustibles fósiles.

En EE.UU. hay presión para reactivar la economía.

Ante ese panorama, los gobiernos enfrentan un dilema complicado, según Harrabin.

“Deben decidir si rescatar a empresas contaminantes y usar ese rescate como palanca para imponer reformas con un enfoque ambiental, o dejar que vuelvan al uso intensivo del carbono como una medida para arreglar la economía de manera rápida”, dice Harrabin.

En EE.UU., algunas empresas de combustibles fósiles están decididas a buscar que el gobierno las rescate sin comprometerse con un futuro menos contaminante.

El presidente Trump, además, le ha restado importancia al cambio climático y ha insistido en ayudar a las compañías petroleras.

En China, por su parte, durante las tres primeras semanas de marzo se aprobó la operación de plantas impulsadas por carbón en una cantidad mayor a lo que se aprobó en todo 2019, según el centro de investigaciones ambientales Global Energy Monitor (GEM).

La La pandemia ha producido un aumento de desechos médicos tóxicos.

La ONU, por su parte, afirma que como resultado de la pandemia habrá un aumento de peligrosos desechos médicos.
Alivio temporal

El respiro que está viviendo el planeta es temporal, advierten los expertos.

Para lograr una disminución notable en las cantidades de CO2 en la atmósfera, se debería lograr una reducción sostenida del 10% a nivel global en el uso de combustibles fósiles durante un año, según el Instituto de Oceanografía Scripps de la Universidad de San Diego, EE.UU.

La NASA advierte que la disminución en las emisiones de gases como el CO2 necesitarían ocurrir durante un periodo de tiempo largo y sostenido para que pueda tener un impacto medible en el clima.

“Los mayores beneficios que estamos viendo son de corto plazo”, dice el profesor Kaufmann.

“Cuando la economía reabra es probable que regresemos a las prácticas que teníamos antes”, advierte.

Lugares que antes atraían multitudes, hoy lucen vacíos.

Por eso, el efecto del coronavirus en el planeta depende de las decisiones que se tomen al momento de superar la crisis sanitaria.

“Cualquier impacto ambiental positivo que surja de esta aborrecible pandemia debe ser un cambio en nuestros hábitos de producción y consumo hacia un ambiente más limpio y ecológico”, dice Andersen de la ONU.

Róisín Commane, profesora de física climática en la Universidad de Columbia, pone de ejemplo lo que ocurre en Nueva York, la ciudad más golpeada por el virus a nivel mundial.

Ahí, a pesar de que la ciudad está confinada, se sigue generando más del 80% de CO2 que se emitía antes de la crisis.

Muchas de estas emisiones vienen de los sistemas de calefacción de los edificios y de industrias de combustibles fósiles en los límites de la ciudad.

“Creo que da para pensar el hecho de que cerremos toda la ciudad y logremos (solo) una reducción del 10% en las emisiones de CO2”, le dijo Commane a la BBC.

La pandemia nos hace reflexionar sobre nuestro estilo de vida.

El profesor Kaufmann también cree que hay que hacer esas reflexiones.

“La pandemia nos está mostrando formas alternativas de hacer las cosas” dice. “¿A cuál de ellas nos vamos a adaptar en un mundo pospandemia?”.

“Todo depende de qué aprenderemos durante la pandemia que nos fuerce a cambiar nuestros comportamientos”.

Kaufmann hace énfasis en las rutinas personales, pero Commane añade una visión general.

“Necesitamos un cambio sistemático en la forma en que se genera y transmite la energía”, dice la profesora.
No hay cura mágica

Aunque los efectos del coronavirus son para muchos más evidentes en este momento que los de cambio climático, los expertos dicen que por causa de la pandemia no se debe descuidar el medio ambiente.

"La crisis climática no te dará la oportunidad de quedarte dos meses en casa y luego volver a la normalidad”, dice Kaufmann.

"Cuando la crisis climática llegue será más severa... y no la vas a solucionar de la noche a la mañana con una maravillosa vacuna", añade.

“No hay una cura mágica para el cambio climático”, concluye el profesor.


29 d’abril 2020

Luxemburg, pionera a implementar el transport públic 100% gratuït

Durant aquests últims dies, a conseqüència de la crisi del coronavirus, la contaminació a les ciutats s'ha reduït més d'un 50%. Per això, és ara un bon moment per intentar tornar a començar. Per aconseguir que, quan tot torni a la normalitat, els nivells de contaminació  no tornin a pujar, si més no, que no tornin a pujar fins al 100%, és a dir, com abans  que la pandèmia arribes a les nostres vides. 

Moltes ciutats ja planegen estratègies perquè això no succeeixi. Luxemburg amb la seva proposta d'un transport públic completament gratuït, va molt més enllà. A més de contribuir al medi ambient, té com a objectiu també acabar amb les desigualtats socials del país. Serà Luxemburg la ciutat model a seguir en aquest àmbit en la situació mundial de la postpandèmia? La seva idea podria ser molt favorable tant per la crisi climàtica, com per la crisi econòmica en què desgraciadament es troben moltes famílies. 

Transport públic

El País 29/04/20



En un momento de máxima consciencia ambiental, Luxemburgo ha implementado el transporte público gratuito. Así de sencillo: sin billetes, torniquetes, revisores ni máquinas expendedoras de papel en las estaciones de tren, tranvía y autobús. Esta medida, que se adoptó antes de que estallara la crisis del coronavirus con toda su crudeza, puede servir como ejemplo para el futuro que ahora todas las ciudades tratan de diseñar para la época de la postpandemia.

La implementación de un transporte público gratuito hace pensar que se aplica para reducir los problemas de congestión de tráfico y contaminación, pero esta medida se ha aplicado fundamentalmente para reducir las existentes desigualdades sociales del país. A pesar de que Luxemburgo cuenta con los salarios más elevados de Europa, las desigualdades económicas han crecido exponencialmente estos últimos años. Según datos oficiales, el 13 % de la población activa y el 10 % de jubilados se encuentran en riesgo de pobreza.

Con el fin de paliar esta situación socio-económica, desde el gobierno se han adoptado ciertas medidas para reducir la brecha entre ricos y pobres: subir el sueldo mínimo e implementar el transporte público gratuito.

Tal como aseguró el ministro de transporte, François Bausch: “Para las personas con bajos ingresos o con salario mínimo, [esta medida] es realmente sustancial”.


El Gran Ducado, con una población de 600.000 habitantes, es uno de los países más ricos del mundo. No en vano, cada día más de 200.000 personas provenientes de Alemania, Bélgica y Francia cruzan la frontera para trabajar en este pequeño estado europeo, utilizando sus propios vehículos como medio de transporte habitual. Este es uno de los factores que ha provocado tanto la normalización de los atascos en el centro de la capital haciendo que la dependencia del coche sea un hecho palpable. Además, cabe resaltar que Luxemburgo tiene una ratio de casi 7 vehículos por cada 10 habitantes, lo que sitúa este estado europeo en el primero de la Unión Europea con más coches por habitante.

Ya en 2018, el gobierno de coalición lanzó su promesa para implementar una movilidad sostenible en todo el territorio y finalmente, este 1 de marzo ha entrado en vigor la normativa que ofrece un transporte público gratuito. De este modo, tanto los luxemburgueses, los casi 200.000 trabajadores que viven fuera de Luxemburgo y el más de 1 millón de turistas anuales que visitan este estado no tendrán que pagar por subirse a los autobuses, tranvías ni trenes del país.

De hecho, el transporte público en Luxemburgo ya ofrecía beneficios para los menores de 20 años (era gratuito) y el billete de 24 horas tenía un precio de 4 euros; es decir, no era excesivamente caro si lo comparamos con otras ciudades europeas como Barcelona (22.45 €, 1-4 zonas), Londres (13,50 libras, 1- 4 zonas) o Copenhague (11 €, 1- 4 zonas).

El principal problema, además de la dependencia del automóvil, es la actual infraestructura, así como la antigüedad de la flota de autobuses. Muchos habitantes del extrarradio aun necesitan caminar unos cuantos kilómetros para coger un autobús por lo que la distribución no es del todo justa.

Mientras el gobierno planea invertir unos 3.900 millones de euros tanto en ferrocarriles, en una nueva flota de autobuses eléctricos, y en nuevos espacios de estacionamiento en las zonas fronterizas, hay mucha incertidumbre sobre cómo se va a suplir esta demanda y modernizar toda la flota. Desde el ministerio de transporte apoyan la idea de reducir las emisiones gracias a una nueva red de 600 kilómetros de carriles bici, invertir en áreas verdes y reemplazar todos los autobuses para 2030; pero la suspensión de tarifas de transporte público dejará de ingresar cada año más de 40 millones de euros. Así, todos estos cambios se tendrán que cubrir a través de impuestos. De todos modos, mientras muchos ya hablan de un nuevo comienzo de cambio de mentalidad, los más críticos lamentan que se haya priorizado la gratuidad total del transporte antes que la modernización de la red vial.

Por ahora, Luxemburgo espera que para 2025, el porcentaje de los que viajen diariamente en automóvil sea un 65 %; un porcentaje muy elevado pero menor del 73 % que había en 2017.

Siempre es una buena noticia que las ciudades apuesten por alternativas verdes y beneficiosas para el conjunto de la sociedad. Así, Luxemburgo encabeza la lista del país con un transporte público de tarifa cero, financiado en su totalidad por medios distintos de la recolección de tarifas de pasajeros.

Otros ejemplos notables y similares son las medidas tomadas en ciudades como Tallin (Estonia), Hasselt (Bélgica) o Viena (Austria), donde el transporte público has sido el pilar para potenciar la movilidad sostenible y la ecología urbana.

13 d’abril 2020

El confinament redueix a la meitat la contaminació en les 80 ciutats més poblades d'Espanya

El confinament general per evitar propagar el Covid-19 està millorant la qualitat de l’aire al conjunt de ciutats del país. En temps de coronavirus, la pandèmia ha fet de l'ús de vehicles un de mínim, reduït i excepcional, només en certs casos necessaris. A conseqüència d'això, i com és fàcil de preveure, la contaminació s'ha reduït d'una manera molt notable. 

Aquest descens a la contaminació, és l’efecte directe de la frenada dràstica de la mobilitat, ja que la població va començar a quedar-se a casa des del primer dia. En aquest sentit, els contaminants que estan relacionats directament amb els mitjans de transport, com ara els òxids de nitrogen, han disminuit respecte els valors habituals. La disminució d’aquests contaminants també ha afavorit que es redueixi la concentració d’ozó troposfèric, el qual pot causar tos i irritacions a la faringe, el coll i els ulls, a més de dificultats respiratòries, com ara agreujar l’asma o reduir la funció pulmonar. 

Es destaquen les tres primeres setmanes del confinament en 2020 i el seu equivalent en 2019 a Barcelona. Concentració mitjana setmanal en micrograms per metre cúbic.
Variació en les tres primeres setmanes de confinament i el seu equivalent en 2019.
Concentració mitjana setmanal en micrograms per metre cúbic.
Ordenat de major a menor descens.



Las medidas de confinamiento para evitar la expansión de la pandemia del coronavirus han desplomado el uso de los vehículos de combustión y, como consecuencia directa, están cayendo notablemente los niveles de contaminación. Donde más se nota esa reducción es en el caso del dióxido de nitrógeno (NO2), un compuesto nocivo para el ser humano muy vinculado al tráfico motorizado. Esta reducción se puede apreciar desde los satélites, que están captando cómo se disipa la contaminación. Y también desde la tierra, desde las estaciones de medición que hay instaladas en las ciudades. Un análisis de EL PAÍS de los datos recabados por la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA) de esas estaciones de la UE apunta a una reducción media de los niveles de dióxido de nitrógeno en las 80 localidades más pobladas de España del 51% en las tres primeras semanas de confinamiento respecto a las mismas tres semanas de 2019.

En prácticamente todas las estaciones de medición de esas 80 ciudades se ha producido de media una reducción de los niveles de dióxido de nitrógeno desde que comenzó el confinamiento el 16 de marzo y hasta el 5 de abril. La única excepción es Zamora, donde la única estación de medición ha registrado un incremento; en todo caso, las concentraciones de NO2 en esta ciudad son muy bajos y han estado de media durante esas tres semanas de confinamiento un 77% por debajo de los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud. Esta organización internacional fija en 40 microgramos por metro cúbico de concentración de NO2 y las 80 ciudades españolas analizadas han estado muy lejos de esa frontera.

De esas 80, la localidad en la que más han desplomado los datos de polución es Arrecife, en la provincia de Las Palmas, donde la reducción supera el 90%. Y dentro del grupo de las 15 ciudades más pobladas del país, Palma de Mallorca encabeza las reducciones: ha registrado un descenso medio del 74% del nivel de NO2 en esas tres primeras semanas de confinamiento. Le siguen Alicante, Valencia y Vigo, las tres con bajadas de alrededor del 65%. En Madrid, la caída en el mismo periodo ha sido del 55,9% y en Barcelona del 60%.

“No hay precedentes", dice sobre esta mejora de la calidad del aire Miguel Ángel Ceballos, especialista en contaminación atmosférica de Ecologistas en Acción que lleva años monitorizando la calidad del aire en España. “Es excepcional y sin precedentes desde que arrancaron los primeros registros en los noventa”, añade.

La AEMA está recopilando y difundiendo semanalmente los datos de alrededor de 3.000 estaciones de medición que tienen los países miembros de la UE. La agencia señala que las condiciones climáticas “pueden contribuir significativamente a las reducciones semanales que se ven en las concentraciones de contaminantes”. Sin embargo, vincula directamente la reducción de las concentraciones de dióxido de nitrógeno a las restricciones de tráfico impuestas en los países europeos por la pandemia. En el caso de otros contaminantes, como las partículas PM2,5 y PM10, la agencia explica que entran en juego otros factores (como la generación de energía o la industria), por lo que las reducciones no son tan homogéneas como en la concentración del dióxido de nitrógeno en las ciudades.

Una situación similar a la de España se ha dado en el resto de la Unión Europea con las medidas de confinamiento. Según se desprende de los datos de la AEMA, en todas las capitales de la Unión Europea la contaminación ha caído en esas tres semanas respecto al mismo periodo de 2019. Liubliana (Eslovenia) es la capital europea en la que los niveles de dióxido de nitrógeno han descendido más, un 54,4% en las tres semanas analizadas por EL PAÍS. Nicosia (51,6%), París (51,5%), Luxemburgo (51%), Madrid (49,5%), Roma (47,6%) y Lisboa (47,4%) ocupan los primeros puestos en esos descensos de NO2 respecto al mismo periodo de 2019.

“Debemos aprender de lo evidente: hay una relación directa entre la movilidad motorizada y la calidad del aire”, concluye Ceballos. Este miembro de Ecologistas en Acción incide en que con esta situación excepcional se despeja cualquier duda sobre esa relación directa entre los vehículos de combustión y la polución. "La manera de mejorar la calidad del aire es reduciendo la movilidad motorizada”, añade. Pero Ceballos también advierte de lo que pueda ocurrir cuando se intente volver a la normalidad: se corre el riesgo de que el transporte público quede “estigmatizado” por miedo al contagio del coronavirus. Y se debe de usar, alerta, porque este tipo de movilidad es vital para luchar contra la contaminación.